Vivir sin afán, día uno.
Despertarse con sensaciones fuertes, al límite de la mañana, tiene mucho mérito, pero supone ciertos riesgos. Despertarse en el umbral del mediodía, a las 11:50 ¡eso sí que es emocionante! Diez minutos más tarde y ya te habrías perdido la mañana. ¡Qué pérdida!
Así que aprovechas tu particular mañana de diez minutos disfrutando el placer de despertarse poco a poco, nada como hacerse el remolón ¿verdad? Y pensar .................................................................................................................nada! ¡No piensas en nada! ¡Simplemente disfruta el placer de despertarse! Nada de pensar a destiempo por favor. De repente se te pasa por la cabeza que son fechas de exámenes, hay que levantarse y continuar con el paripé diario, (el Word me subraya paripé en rojo??? Palabra fundamental en nuestras vidas, esta es otra demostración de que nuestro modo de vida no tiene cabida en su sociedad! O debería decir...SUCIEDAD?!) entonces es cuando se acabó el disfrute matutino, 12:26 marca el reloj-radio-despertador. Hoy es sábado, no has podido disfrutar de la particular forma de ver la actualidad de Jiménez los Santos que tanto enriquece tus argumentos a la hora del debate político con la cuadrilla.
Por fin echas un pie a tierra y pronto pones el otro porque te tira la ciática en esa postura de medio sentado, medio tumbado. Ponerse en pie viene siendo una aventura en los tiempos que corren, piensas en todos los que han muerto al hacer ese gesto, no recuerdas ninguno, pero seguro que son miles. ¡Ufff! ¡Frío en los pies! Te pones tus graciosas y queridas zapatillas de casa y comienza tu vida social al salir de la habitación.
¡Buenos días! ¡Qué raro que no me hayas despertado! –le dices a tu madre, pero ya sabes la razón, ayer fue una noche muy dura, hasta la una y media en urgencias para que le enyesaran el codo a un amigo, y ella lo sabe, ella te conoce.
La primera meada de la mañana, la más deseada de todas las meadas, te da tiempo a componer una canción con el sonido de cascada que provocas, primero hacia arriba consigues los tonos graves, hasta llegar al reborde de la taza, que sería el Si alto, y luego bajas en picado hasta el Do bajo, que se consigue apuntando en el centro del pozo y lo mantienes, mantienes el Do bajo unos segundos e incluso haces fuerza para que lo oigan desde el salón. El pozo se ha cubierto de espumilla y ya te sientes realizado (un sentimiento tan fácil de conseguir).
Tu dosis diaria de cafeína te espera en la cocina, vaso de cubata, café hasta la mitad, cuatro y media de azúcar y chorrito de leche, remover y para dentro. Has dormido 10 horas y te lo tomas porque sabes que son dos horas menos de lo que deberías haber dormido y así pretendes neutralizarlas.
De vuelta a la habitación notas que el café te ha acelerado el proceso digestivo, nueva paradita en el WC. No te gustan las cagadas de después del café, son líquidas y cuando acabas te queda la sensación de que algo se ha quedado en tu interior, pero habrá más oportunidades a lo largo del día. Te surge una duda, ¿no inventaron hace décadas los japoneses una taza de váter que te echaba un chorro a presión para limpiarte el culillo? ¿Qué ha pasado con ellas? ¿No triunfaron? ¿Decidieron no exportarlas? ¿Alguien conoce a alguien que tiene una en casa? Seguro que salvábamos la amazonía si todos tuviésemos una de esas. Son cosas tan básicas...pero tú no puedes hacer nada.
Llegas a tu habitación, a tu cubículo, donde has de enclaustrarte y pasar las horas de paripé. Lo primero, que se vaya encendiendo el ordenador... Sacas un cuaderno de apuntes de hace dos años, lo pones sobre la mesa y das el pistoletazo de salida para el comienzo de una nueva jornada de paripé (lo de pistoletazo de salida es una muletilla porque en realidad no haces nada).
Tomas asiento, miras hacia la izquierda, encuentras la mini cadena y pulsas “play CD”, colocas el volumen en el 5, no sea que se oiga más allá de las paredes del cuarto (recuerda que estamos de paripé). Se oye una blandurria italiana y pronto comienza el ritmo. Es Tonino Carotone y aunque el disco en su conjunto roza la infumabilidad, la primera canción dice mucho de ti:
Tienes que comer, tienes que dormir y debes tomarte la vida más en serio. Debes entender que no puedes seguir, viviendo como vives así no irás muy lejos. Tienes que cambiar, hay que madurar y ser responsable porque al final te irás haciendo viejo...(más blandurria italiana...).
Jolines, este Tonino tuvo que ser de los nuestros alguna vez en su vida porque lo describe bastante bien... pero él encontró su afán y su motivación en la vida, ya no es de los nuestros.
Internet consigue entretenerte durante los primeros instantes, leer el correo... ¡nada! Así que a jugar al parchís, y luego un dominó a cien tantos, si pierdes repetimos porque no te lo puedes permitir, aspiras a ser campeón del mundo de parchís por internet, tienes que llegar al campeonato bianual de Calatayud en plenas facultades, el verano de 2007 está a la vuelta de la esquina. Conseguir un título de campeón del mundo, ser el mejor en algo......... ¡Imposible! La esperanza vuelve a esfumarse. Motivación cero.
Así que aprovechas tu particular mañana de diez minutos disfrutando el placer de despertarse poco a poco, nada como hacerse el remolón ¿verdad? Y pensar .................................................................................................................nada! ¡No piensas en nada! ¡Simplemente disfruta el placer de despertarse! Nada de pensar a destiempo por favor. De repente se te pasa por la cabeza que son fechas de exámenes, hay que levantarse y continuar con el paripé diario, (el Word me subraya paripé en rojo??? Palabra fundamental en nuestras vidas, esta es otra demostración de que nuestro modo de vida no tiene cabida en su sociedad! O debería decir...SUCIEDAD?!) entonces es cuando se acabó el disfrute matutino, 12:26 marca el reloj-radio-despertador. Hoy es sábado, no has podido disfrutar de la particular forma de ver la actualidad de Jiménez los Santos que tanto enriquece tus argumentos a la hora del debate político con la cuadrilla.
Por fin echas un pie a tierra y pronto pones el otro porque te tira la ciática en esa postura de medio sentado, medio tumbado. Ponerse en pie viene siendo una aventura en los tiempos que corren, piensas en todos los que han muerto al hacer ese gesto, no recuerdas ninguno, pero seguro que son miles. ¡Ufff! ¡Frío en los pies! Te pones tus graciosas y queridas zapatillas de casa y comienza tu vida social al salir de la habitación.
¡Buenos días! ¡Qué raro que no me hayas despertado! –le dices a tu madre, pero ya sabes la razón, ayer fue una noche muy dura, hasta la una y media en urgencias para que le enyesaran el codo a un amigo, y ella lo sabe, ella te conoce.
La primera meada de la mañana, la más deseada de todas las meadas, te da tiempo a componer una canción con el sonido de cascada que provocas, primero hacia arriba consigues los tonos graves, hasta llegar al reborde de la taza, que sería el Si alto, y luego bajas en picado hasta el Do bajo, que se consigue apuntando en el centro del pozo y lo mantienes, mantienes el Do bajo unos segundos e incluso haces fuerza para que lo oigan desde el salón. El pozo se ha cubierto de espumilla y ya te sientes realizado (un sentimiento tan fácil de conseguir).
Tu dosis diaria de cafeína te espera en la cocina, vaso de cubata, café hasta la mitad, cuatro y media de azúcar y chorrito de leche, remover y para dentro. Has dormido 10 horas y te lo tomas porque sabes que son dos horas menos de lo que deberías haber dormido y así pretendes neutralizarlas.
De vuelta a la habitación notas que el café te ha acelerado el proceso digestivo, nueva paradita en el WC. No te gustan las cagadas de después del café, son líquidas y cuando acabas te queda la sensación de que algo se ha quedado en tu interior, pero habrá más oportunidades a lo largo del día. Te surge una duda, ¿no inventaron hace décadas los japoneses una taza de váter que te echaba un chorro a presión para limpiarte el culillo? ¿Qué ha pasado con ellas? ¿No triunfaron? ¿Decidieron no exportarlas? ¿Alguien conoce a alguien que tiene una en casa? Seguro que salvábamos la amazonía si todos tuviésemos una de esas. Son cosas tan básicas...pero tú no puedes hacer nada.
Llegas a tu habitación, a tu cubículo, donde has de enclaustrarte y pasar las horas de paripé. Lo primero, que se vaya encendiendo el ordenador... Sacas un cuaderno de apuntes de hace dos años, lo pones sobre la mesa y das el pistoletazo de salida para el comienzo de una nueva jornada de paripé (lo de pistoletazo de salida es una muletilla porque en realidad no haces nada).
Tomas asiento, miras hacia la izquierda, encuentras la mini cadena y pulsas “play CD”, colocas el volumen en el 5, no sea que se oiga más allá de las paredes del cuarto (recuerda que estamos de paripé). Se oye una blandurria italiana y pronto comienza el ritmo. Es Tonino Carotone y aunque el disco en su conjunto roza la infumabilidad, la primera canción dice mucho de ti:
Tienes que comer, tienes que dormir y debes tomarte la vida más en serio. Debes entender que no puedes seguir, viviendo como vives así no irás muy lejos. Tienes que cambiar, hay que madurar y ser responsable porque al final te irás haciendo viejo...(más blandurria italiana...).
Jolines, este Tonino tuvo que ser de los nuestros alguna vez en su vida porque lo describe bastante bien... pero él encontró su afán y su motivación en la vida, ya no es de los nuestros.
Internet consigue entretenerte durante los primeros instantes, leer el correo... ¡nada! Así que a jugar al parchís, y luego un dominó a cien tantos, si pierdes repetimos porque no te lo puedes permitir, aspiras a ser campeón del mundo de parchís por internet, tienes que llegar al campeonato bianual de Calatayud en plenas facultades, el verano de 2007 está a la vuelta de la esquina. Conseguir un título de campeón del mundo, ser el mejor en algo......... ¡Imposible! La esperanza vuelve a esfumarse. Motivación cero.
